Enseñanzas Cristianas

Todo lo que necesitas saber para llevar una vida Cristiana Plena. No cambiamos porque veamos milagros y maravillas, ni porque participemos en una hermosa celebración. Lo único que realmente influye en la transformación es el aposento alto: la experiencia personal con Cristo, a través de su Espíritu Santo.

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La vida en Cristo comienza en Ti

Hay señales que caracterizan a un verdadero avivamiento a nivel mundial, pero el verdadero avivamiento debe comenzar en usted. Esto no se produce en forma instantánea. Hay un proceso, una relación con Dios, y de esto quiero hablarle.

En Hechos de los Apóstoles se relatan las experiencias de un puñado de hombres completamente transformados por el Espíritu Santo. Pedro es uno de ellos. ¡Cuántas cosas no se han dicho de este apóstol! Los predicadores se han ocupado mucho en enfatizar sus virtudes y sus defectos de acuerdo a la perspectiva bíblica; sin embargo, quisiera rescatar lo que el mismo Señor Jesucristo dijo de él cuando lo llamó a ser su discípulo. Juan 1:42 cuenta que «mirándole Jesús dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir: Pedro)«.

Desde su inicio, la historia bíblica nos refleja el carácter profético que tenían los nombres dentro del pueblo de Israel. A diferencia de nuestras culturas, donde rara vez un nombre tiene connotación determinada, los judíos usaban nombres con significados muy claros para todo el mundo.

Simón, aquel pescador de temperamento impulsivo e inestable, tendría un nuevo nombre: «Cefas» o «Pedro», que significa «piedra».

Este hombre, al tiempo de ser llamado por el Señor, tenía más semejanza a «un junco» que a «una piedra». Su temperamento cambiante, su fe inestable poco tenían en común con la fortaleza y permanencia de una roca. Sin embargo Jesús le dijo a Pedro con ojos de fe: «Tú no serás más un junco» (algo débil que se dobla fácilmente, que se deja llevar por donde sopla el viento). Serás llamado «piedra» (que se relaciona con firmeza, con solidez). ¡Cuán maravilloso es que el Señor nos vea así! El llama «las cosas que no son como si fuesen». (Romanos 4,17)

¿Cómo se cumple este proceso en nuestras vidas?

¿Cómo nos transformamos de «un junco» en «una piedra?«

Hablamos de un proceso en cada vida, de una relación personal con Dios. No existen transformaciones repentinas en términos absolutos. Hay un proceso de transformación, de una relación.El crecimiento espiritual no se produce con la rapidez de la vida moderna. Vivimos en la época de la rapidez: café instantáneo, comidas al instante. Todo debe ser rápido.

Pero en el camino de Dios no hay atajos. En el crecimiento espiritual, como en todo crecimiento, hay un proceso de maduración. En el Reino de Dios no nacemos adultos, sino niños, y luego vamos creciendo como hijos bajo el cuidado de nuestro Padre Celestial.

La lección es clara. No cambiamos porque veamos milagros y maravillas, ni porque participemos en una hermosa celebración. Lo único que realmente influye en la transformación es el aposento alto: la experiencia personal con Cristo, a través de su Espíritu Santo.

Debemos ir a donde está Cristo. Acudir a nuestro Salvador y ayudador. Este ha de ser el anhelo que surge de cada corazón. Estamos en el mundo para buscar de Cristo y a Cristo.

 

¿Lo estás experimentando en tu vida?

¿Vives la experiencia de un nuevo avivamiento en tu relación con Dios?

SI NO LO VIVES O NO LO HAS HECHO, EMPIEZA HOY.

Nuestras Enseñanzas Cristianas

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Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Filipenses 4:13

Bienvenido a una Vida Cristiana

Ahora que has aceptado a Jesucristo como tu Salvador, hay unas cosas que debes de saber, si deseas ser un cristiano victorioso. Lee cuidadosamente cada punto a continuación. Si no entiendes alguna parte, o si te surge alguna pregunta que quisieras se te contestara puedes comunicarte con nosotros. ¡El Señor te bendiga!

1. Congregarse 

Debes acudir a tu Iglesia o formar parte de los diferentes Grupos, comunidades o movimientos apostólicos que hay en tu Parroquia, donde se predique el Evangelio : «JESÚS perdona, salva, sana, bautiza, y vuelve otra vez.» Es necesario que empieces a conocer acerca de lo que es tu nueva vida en Cristo, para que puedas crecer espiritualmente y disfrutes de las bendiciones que Dios tiene para con sus hijos.

2. Vida Sacramental

Al congregarte en la Iglesia debes empezar a vivir y a experimentar la fuerza de los Sacramentos, Instituídos por el Señor Jesús como medios de salvación, porque cubren tu vida desde el momento de tu nacimiento hasta el de tu muerte. Hay Sacramentos de muertos, porque permiten salir de la muerte a la vida, como son el Sacramento del Bautismo y el Sacramento de la Reconciliación o de la Confesión, que nos libran de la mancha del pecado original y de la muerte en vida que es el pecado, y Sacramentos de vivos, porque para recibirlos se requiere estar en gracia y por medio de ellos aumenta en nosotros LA GRACIA SANTIFICANTE, como son el Sacramento de la Eucaristía o de la Comunión, el Sacramento de la Confirmación, el Sacramento del Matrimonio, el Sacramento del Orden y el Sacramento de la Unción de los enfermos o Extremaución.

3. Eucaristía

La Eucaristía es el cúlmen de la vida cristiana de un católico, porque en ella se rememora la vida, pasión, muerte y resurrección de nuestro Salvador y Señor, Jesucristo. No es sólo asistir a ella, debes participar activamente del Banquete del Reino, según la exigencia de Jesús: » tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío.» De igual modo, después de cenar, hizo lo mismo con la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros«. (Lucas 22, 19-20). Para ello debes acudir con frecuencia al Sacramento de la Reconciliación y en la Misa debes comulgar, mientras más lo hagas, más te llenarás del Señor Jesús.

4. Biblia

Debes leer diariamente la Biblia. La Biblia es la Palabra de Dios. Es necesario que seas constante para que tu mente sea renovada y el proceso de santificación no se detenga. La Fe viene por la Palabra de Dios.

5. Oración

Establece una relación personal e íntima con JESÚS por medio de la oración. El anhela que compartas con El tus preocupaciones, tus cargas, tus problemas y que creas que Él es tu Amigo Fiel, el que nunca falla, el que está siempre presente para amarte, consolarte y ayudarte. Habla con El diariamente, confía y espera en El. ¡Deléitate en El y tus peticiones serán contestadas!

6. Espíritu Santo

Pídele al Señor que te llene con el Espíritu Santo lo antes posible. Esto no es un privilegio para algunos; es una necesidad de todos. Nos dice Lucas 11,13: «Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!». Es necesario para que puedas tener una vida victoriosa, y testificar a otros lo que el Señor ha hecho en tu vida. «¡Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza». Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo.» (2Corintios 12:9)

7. Testificar

Es necesario que compartas con otros lo que Dios ha hecho en tu vida. Si tu vida ha cambiado, si ha cambiado tu situación, si has sido liberado de un vicio o pecado, si has encontrado sanación emocional, física o espiritual, si tu hogar o tus seres queridos han cambiado, porque tú te has acogido al Señor y has creído en Él, debes contarle al mundo, a tus amistades, a tu familia lo que Jesús ha hecho en tí. ¡El gozo que vas a experimentar cada vez que hables de Cristo es único!

8. Gozo

El Señor nos manda a estar gozosos siempre porque ahí está nuestra fortaleza en contra del enemigo. Debemos de cantar, alabar y exaltar el nombre de nuestro Salvador; darle gracias en todo y regocijarnos en medio de toda circunstancia. El es Fiel y de esa manera siempre nos dará la salida.»Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres.Que vuestra mesura sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera todo conocimiento, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús». (Filipenses 4, 4-7)

Santo de hoy

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¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él.
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